Elasticidad de la Demanda: ¿Qué es? Elementos, ejemplos y más

Entre los conceptos más básicos que se manejan en el mundo de la economía se encuentra el de la elasticidad de la demanda, el cual también se denomina de diferentes maneras como elasticidad precio de la demanda. Conoce todos los pormenores que abarcan este famoso método en el presente artículo.

elasticidad de la demanda

¿Qué es la elasticidad de la demanda?

Se llama a la elasticidad de la demanda a la respectiva respuesta que tiene un producto cuando sufre una variable en sus precios. En ella, se dividen el cambio porcentual de la demanda en relación con la de su precio. Este proceso se puede ejemplificar con algunos gráficos curvos.

Auguste Cournot, un famoso economista francés plasmó en 1850 una idea muy importante en su libro Loi de debit sobre la elasticidad, indicando que la cantidad demandada de un bien o servicio depende en gran parte de su precio permanece estable o no. El autor reconoce a dicho precio estable bajo la frase “ceteris paribus”, para aportar la premisa de a menor precio, mayor demanda.

Para hablar un poco más sobre fórmulas, cabe recalcar que el valor entre el precio y cantidad de demanda origina como resultado a un coeficiente negativo. Si esto llega a ocurrir, se toma el valor de la elasticidad como absoluto. La elasticidad de la demanda se expresa bajo las grafías Ed y conforme a la capacidad de respuesta que tienen los bienes y servicios involucrados se puede hablar de una fase elástica (A) o inelástica (B).

Si la curva de la demanda se decanta más en ser horizontal, quiere decir que se logrará una mejor elasticidad de la demanda. Si ocurre lo contrario con la ED, es decir, si suscita más de forma vertical, la elasticidad de la demanda pertenecerá a la fase inelástica al precio.

En gran medida, la demanda de un bien o servicio es de carácter inelástico, cuando el coeficiente que define esta premisa es menor a uno en cuanto valor absoluto. Esto indica que las variaciones de un precio es casi imperceptible referente a la cantidad que demanda dicho bien. Un ejemplo de ello es la insulina, que posee un precio cuya variación no es notable, resultando completamente inelástica para cambios de valor.

Si la elasticidad de la demanda es superior a uno, se habla que la demanda es completamente elástica. De esta manera, si se percibe un cambio en la cantidad demandada de los bienes o servicios. Por ejemplo, si el jamón de pavo disminuye hasta alcanzar un 5%, pero la demanda al mismo tiempo aumenta hasta llegar a unos 10% se obtiene el siguiente resultado:

10% / -5% = -2

Queda en evidencia que la elasticidad de la demanda para el jamón de pavo es de 2 para su valor absoluto. Ahora bien, es fundamental explicar que la elasticidad de la demanda siempre irá en ascenso en un periodo de largo plazo, gracias a que los consumidores tienen el tiempo suficiente de acoplarse a las variantes de los bienes sustituidos en precios. Esto no ocurre con otros bienes como el petróleo, pues aquí el cliente si pensará rápidamente en que su precio se puede disparar, hasta reducir su proceso de consumo para preservarlo.

Desde la aparición de su concepto, se han manejado distintas nomenclaturas para simplificar a la elasticidad de la demanda, de las cuales son completamente fiables PED, EPD, EP, entre otras, aunque la más usada es Ed. Así como es importante todo el proceso de elasticidad, puedes indagar más sobre la oferta, ventajas y más.

Los valores absolutos que arrojan la Ed casi siempre son negativos, aunque los expertos tienden a ignorar el signo menos que acompañan a los resultados. Todos aquellos bienes que son ajenos a la ley de demanda, como el caso de Veblen o Giffen, tendrán como resultados números positivos de elasticidad de la demanda.

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Un precio se encontrará maximizado cuando sus variables se enfatizan en llevar hasta el valor absoluto mayor a uno, o en otras palabras, se basa en un producto totalmente elástico. Asimismo, podría dar fe sobre una posible repercusión en la carga de impuestos. Son diversas las alternativas que se encuentran disponibles para analizar la Ed de un bien en el mercado, análisis de ventas históricas y más.

Factores determinantes

Sin duda, uno de los factores cruciales para lograr determinar la elasticidad de la demanda es cómo el público se va acoplando a los nuevos precios, junto a la capacidad de respuesta que tienen bienes y servicios. Gracias a ello, se toma la decisión de “sólo mirar y esperar” para saber si el bien sustituido es mucho mejor al presente. No obstante, hay otros elementos que tienden a afectar la Ed, tales como:

-Disponibilidad de bienes sustitutivos: Si un producto es relativamente sustitutivo, la mayor cantidad de bienes será más notable. La presencia de este factor podría hacer que la elasticidad de la demanda sea mucho mayor, porque la gente tiene el libre albedrío de pasar de un bien a otro cuando así lo dispongan, tomando como referencia el cambio de precio.

Debido a esta transición que realiza un consumidor pasando de un bien a otro, por muy pequeño que sea el aumento de su precio, repercute para que estos servicios sean sustitutivos. Cuando estos sustitutivos no están al alcance del espectador, no cubrirá ese efecto y se tratará de una demanda completamente inelástica.

-Porcentaje de renta: En este caso si el porcentaje originario sobre el precio de un producto frente a su consumidor, entonces la elasticidad de la demanda será mayor. En este caso, los clientes harán un mejor hincapié en seleccionar el producto de acuerdo al precio que más les convenga a la hora de comprar. Si estos bienes apenas tienen un valor insignificante en el presupuesto, lo mismo ocurrirá en su repercusión respecto a la renta, no tendría ningún sentido.

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-Necesidad: La gran mayoría de los bienes llegan a un punto en que se hacen indispensables. Si esto llega a ocurrir, implica que su elasticidad de la demanda se verá mucho más reducida. La gente podrá comprar un producto a un menor precio sin dudarlo dos veces o a un costo elevado sólo para cubrir una necesidad relevante como el uso de la insulina en personas diabéticas.

-Duración: Todos los bienes y servicios que posean el rasgo de sostener el cambio de sus precios, procurará que la elasticidad sea mayor de lo esperado. Los clientes estarán dispuestos en buscar sustitutos para ese bien si el precio no es lo que ellos esperaban y para eso tendrán todo el tiempo que quieran. Por ejemplo, si el precio de la gasolina aumenta de repente, los consumidores podrán comprar sus galones para mantenerlos guardados por un tiempo. Si el precio aumenta más, entonces la demanda de la gasolina disminuirá.

Cuando la demanda de gasolina disminuye por costos altos, la gente preferirá viajar en autobuses o demás transportes públicos para ahorrar el combustible de sus vehículos. Para ir más allá, la gente podría invertir en la compra de autos con más ahorro de gasolina para el menor consumo posible. Es pertinente que los vehículos no entran en este segmento, sino la gasolina en si misma como uso cotidiano.

-Amplitud de definición: Mientras más amplio sea el escenario de amplitud en cuanto a un bien o servicio, implicará que la Ed sea menor. Para mencionar un ejemplo, una compañía determinada permanecerá con elasticidad bastante alta si existieran otras compañías que cumplan funciones sustitutivas. No se consideran los alimentos, pues ellos tienen elasticidad completamente baja, pues no cabe en mente sustituirlos.

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-Fidelidad hacia la marca: Es bastante común observar cómo personas sienten un cariño especial hacia una marca y hacen lo posible por no separarse de ella, sea por apego o porque el mismo consumidor se ha impuesto barreras para migrar de una imagen de marca a otra. Quizá no sea sensible frente a los cambios de precio, conllevando a la inelasticidad.

-Quién paga: La demanda será más inelástica cuando el cliente no es el comprador directo sobre el bien que está consumiendo.

Elementos relacionados

Entre los elementos que hacen parte de la elasticidad de la demanda se encuentra el precio, del cual se conocerá información en el próximo segmento.

Precio

El precio se refiere a la cantidad compensatoria que tendrá que pagar todo consumidor para obtener un bien o servicio. El precio no es exclusivo del dinero, aunque los costos se calculan por unidades monetarias siempre. Desde otro punto de vista y el dinero siendo considerado mercancía, se toma en cuenta que los bienes y servicios se consiguen gracias al acto del trueque, que no es más que intercambio de producto a cambio de dinero.

Desde que la economía ha existido a lo largo de su historia, una serie de debates se han abierto para brindar una correcta definición entre precio y valor. La Escuela Clásica ha dictaminado que el precio siempre dependerá del valor. Más adelante, el precio se consideró como un ente dependiente sobre la utilidad que cada persona asigne a los bienes o servicios.

La relación entre precio y valor es primordial para lograr distinguir las ganancias. Gracias a esta hermandad, se identifican diversas estrategias de precio que se pueden aplicar a largo plazo para ver resultados exitosos. Es lógico que los precios crezcan de manera exhorbitante como es el caso de la inflación, pero puede ocurrir todo lo contrario por causa de la deflación.

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En cuanto el mercado, los precios pueden evaluarse desde dos aristas, tomando como referencia la perspectiva del comprador y la del vendedor. Para el primer caso, se estudia como utilidad potencial, mientras que para el vendedor representará los ingresos de sus actividades.

Ahora bien, hay que refrescar un poco algunas variantes que predominan dentro del sector de los precios.

  • El precio de la oferta, con la cual los vendedores ofrecen su producto al mercado.
  • Precio de la demanda, el cual el público está dispuesto a pagar por un servicio o bien.
  • Los del mercado, relacionados directamente con todo el proceso de compra y venta.

En el caso del mercado libre, todos los nuevos precios estarán ajustados acorde a los estatutos de la Ley de Oferta y Demanda. Por el contrario, si se trata de un precio monopolizado, será aquel que los mismos compradores contemplen como competitivo al momento de adquirir un producto.

¿Cómo calcularla?

No cabe duda que la elasticidad es un gran indicador que permite medir todos los acontecimientos que van ocurriendo en la demanda, principalmente las incidencias con los precios. La Ed se trata de un coeficiente que recoge la información sobre la respuesta de la demanda con un cambio sustancial en los precios. Antes de iniciar, es preciso tener en cuenta los siguientes puntos referenciales:

  • La demanda será inelástica siempre y cuando el cambio porcentual de los precios sea menor a su valor inicial.
  • Será elástica al momento en que este cambio porcentual es mucho mayor en su demanda. Es de destacar estos dos puntos porque los ingresos de ventas se mantienen estables, suben o bajan considerablemente.

elasticidad de la demanda

La fórmula de cálculo para la Ed se expresa bajo la consigna de:

Cantidad 1 – Cantidad 2, posteriormente se dividirá la cantidad 1 por el precio 1 y 2. Por ejemplo, si un producto se vende alrededor de un 50%, contando con la venta de 100 de sus unidades. A los pocos días la cantidad porcentual podría elevarse un 10% más hasta llegar al 60%, producto de vender 90 unidades, entonces la elasticidad de la demanda se calcula de la siguiente manera con la fórmula:

100 – 90) / 100 dividido por (50 – 60) / 50 = 0,1 / -0,2 = -0,5.

Si el valor del coeficiente resultante es de 1 o 0, quiere decir que la demanda es completamente inelástica, teniendo en cuenta el escenario para los ajustes del precio. Caso contrario es si el mismo supera una cifra positiva, dando muestra a una elasticidad positiva.

Elasticidad y demanda

En todas las economías que desempeñen en un mismo mercado si se sube abruptamente los precios de un producto, indicará que la demanda bajará con el paso del tiempo. Lo contrario ocurre si los precios se reducen, procurando que la demanda subirá un poco más.

La elasticidad se encargará de estudiar si las variaciones de precio alteran la demanda, en mayor o menor medida. Si un producto alza sus precios, su variación quizá no tenga una connotación tan negativa frente al consumidor, por lo que su demanda no se verá plenamente afectada. Con esto último se plantea que la gente comprará la misma cantidad de servicios así tengan que pagar más de lo esperado. Cuando ocurre este hecho, se habla de demanda inelástica.

Todo lo contrario ocurre cuando las variaciones en el campo del precio pueden influir notablemente en la demanda del mismo, haciendo que ésta sea completamente elástica. Para referir un ejemplo en concreto, el pan ha sido categorizado como un producto inelástico desde la antigüedad por la cultura occidental, pues los artículos de primera necesidad no son sustituibles, así el precio se eleve.

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Si el precio del pan aumenta sustancialmente, esto no provocará que su demanda se reduzca ni a la mitad de su consumo. En caso contrario, de bajar más los precios, tampoco implica que la gente vaya a comprar el doble de pan.

Para tomar decisiones importantes sobre la asignación de los precios, hay que tener presente todos los productos de alta y baja elasticidad. Si se está frente a un bien o servicio que sugiere una demanda inelástica, se sabe que el margen de los precios podrían aumentar con el tiempo. De ocurrir una disminución en el costo, no serviría de nada, porque sus variaciones de demanda apenas y serán perceptibles.

Un producto con característica elástica es aquel que al rebajar su precio, su demanda crecerá mucho más. Estos bienes y servicios tendrán un mejor resultado general en el mercado, siempre y cuando no disparen los precios hasta hacerlos inasequibles.

El otro concepto a definir es el de la demanda, que representa toda la cantidad de productos que son comprados por los clientes en determinados precios. El consumidor juega un papel importante en la demanda, ya que tiene la libre elección de pagar su servicio a un precio razonable a su bolsillo.

El precio a pagar por la audiencia ocurre en un tiempo indeterminado, es decir, para comprar un bien, muchas veces los pagos se efectuán a través de cuotas o depósitos que varían en un día, una semana, un mes o hasta un año de extensión para pagar su totalidad.

Una persona al momento de comprar un bien o servicio, siempre lo hará siguiendo su propia premisa de satisfacer sus necesidades, teniendo en cuenta criterios objetivos y subjetivos al momento de comprar. Desde luego, estos criterios dependen en gran medida de la educación y el factor socio-económico en que desempeña en la sociedad.

Se conoce muy bien que la demanda elástica está consolidada cuando el coeficiente arrojado en los cálculos es superior a 1, ocurriendo la inversa con la inelástica, obteniendo probablemente un valor 0. Sin embargo, también se habla de una elasticidad de la demanda unitaria, cuyo valor es de 1, cuando la cantidad de demanda es equiparable a la del precio.

Existen dos clasificaciones de demanda que son necesarias conocer para brindar una mejor información sobre este concepto:

  • La demanda independiente es aquella en la que todas las decisiones son tomadas por agentes externos a la empresa. Principalmente, la demanda de producto siempre tienen políticas externas a la compañía que los produce, haciendo que los clientes tampoco tengan control sobre los estatutos que consideran las empresas. Las piezas que son de recambio entran en contacto con demandas independientes.
  • Se habla de una demanda dependiente cuando las empresas si tienen potestad de tomar decisiones sobre su demanda de productos. Por ejemplo, si una empresa automotriz establece que la demanda anual es de 100 vehículos, la gerencia podría modificar esta acción para sumar 120 para vender. Con este aumento, se tendrán en cuenta la fabricación de 120 carburadores, la imposición de 120 baterías y alrededor de 480 ruedas. Todo lo anteriormente mencionado se enmarca dentro de la demanda dependiente de una empresa.

También es preciso tomar en cuenta que la demanda estará sometida a una serie de variaciones que podrían afectarla:

  • El dinero. Si se cuenta con mucho dinero, mayor será tanto su circulación como su demanda.
  • Ingresos
  • Población que acorde a su demografía, aumentará o disminuirá.
  • Precios altos, que conlleva a una menor demanda.

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Cruzada

La elasticidad de la demanda cruzada es capaz de medir la capacidad de respuesta de un bien respecto a las modificaciones en el precio que sufre otro bien. Para calcular, se divide la cantidad porcentual del bien 1 y el bien 2. A su vez, la cruzada ofrece otras categorías de sencilla distinción.

-De bienes sustituidos: La demanda de un bien se puede ver beneficiada cuando la demanda de precios de otro bien está aumentando cuantiosamente, representando su fácil sustitución con aquel producto de menor precio. Un bien sustituido siempre tendrá la capacidad de satisfacer a sus consumidores, pero por un tiempo más breve, por lo que no tendrá prioridad con el transcurrir del tiempo.

Por ejemplo, si la producción de la madera de pino resulta muy cara, la gente apostará por comprar la madera obtenida del roble a menor precio. Su valor se verá reflejado con el signo positivo.

-De bienes complementarios: Corresponden a aquellos productos que sirven de material de apoyo para otro bien o servicio. Cumplen la función de ser más útiles para el uso cotidiano de las personas. Entre los ejemplos destacan los cartuchos de tinta para una impresora, alquiler de reproductores de DVD para disfrutar de películas a un bajo precio, entre otras más.

La balanza para los bienes complementarios siempre se inclinará a favor de un bien, es decir, cuando un producto sube su precio, cae la demanda del otro bien. El resultado final para la elasticidad cruzada de bienes complementarios está representada por el signo negativo.

-De bienes independientes: Son aquellos bienes que no guardan relación ni en su demanda y tampoco en las variantes de su precio. Su resultado es neutro, cuyo valor es de 0. Cuando el bien 1 cambia su precio, la demanda del bien 2 no sufre las consecuencias.

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Ejemplos

En este apartado corresponde hacer mención del pan como producto de primera necesidad que no es sustituible, por lo que cabrá entre los elementos de carácter inelástico, ocurriendo lo contrario con cualquier otro aparato lujoso, que si tendrá una demanda más elástica, porque al aumentar de precio, muchos compradores se alejarán de ese servicio.

Aunque muchos alimentos no pueden ser sustituidos, no ocurre lo mismo con la mantequilla, porque si ésta aumenta de precio, habrán opciones de compra como la margarina como ese bien sustituido por la mantequilla.

¿Qué mide?

La elasticidad de la demanda se encarga de medir el cambio porcentual que sufren los precios sobre un producto y cómo influye el hecho sobre la demanda. En otras palabras, se refiere a la capacidad de respuesta o la intensidad con que reaccionan los compradores frente a la alza de precios.

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